martes, 1 de septiembre de 2009

UN PERIODISTA DE LA "VIEJA GUARDIA"

Cuando Gustavo Mora empezó a desempeñarse como reportero, época de libreta y pluma como únicos instrumentos de trabajo además de una memoria de privilegio, no imaginó muchas cosas. Por ejemplo, las satisfacciones que esta actividad profesional le daría a fuerza de esfuerzo y muchos años de andar en la brega, en busca de las noticias. Tampoco imaginó que conocería lugares y personas que hoy resultan fundamentales al escribir y revisar la historia de México.

Pero tampoco imaginó Gustavo Mora, mucho menos en sus años de esplendor periodístico, que la enfermedad que acabó con la vida de su padre y de dos de sus hermanos lo postraría a él mismo en cama, y que sería la "buena madera" de los frutos que la vida le obsequió (siempre con sus excepciones), lo que le daría ese "segundo aire" a su vida, ya de retirada.

No imaginó jamás que la rebeldía de los hijos, siempre dueños de las decisiones propias y las de los demás, lo llevaría a una de sus más grandes penas al verlos tendidos en una banqueta, protagonistas ellos de un tremendo accidente con secuelas inevitables. No imaginó la falta de gratitud, pero también la ha conocido, y bastante bien.

Pero Mora no quiso claudicar ni terminar en la cama de un sanatorio, sino seguir viviendo e incluso, sin el apoyo de "amigos" y editores, y sus innombrables intereses comerciales y personales, continuar desarrollando proyectos editoriales y hacer la tarea que le apasiona, la que aprendió de don Fernando, la que llevaba impresa en la piel y que transmitió a generaciones que vendrán y aún seguirán con esta tradición.... ESCRIBIR.

Un periodista de los que ya no hay muchos, de los que la grabadora, el internet y la cámara digital se van llevando.

¡Salud y larga vida, padre, ejemplar periodista de la "vieja guardia"!

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